Cuando te encontré...


Te encontré
una noche fría de mayo
mientras recitabas poesías
y hablabas con extraños
rodeado por tu paraíso
afable de cemento
urdiendo sobre el
mil historias
tus ansias y tus sueños...
Y yo, en la soledad
oscura de mi jardín
oí desde lejos tu voz
que como mil destellos de luz
a mi noche llegó y alumbró.
Desde esa luna,
y cada luna esperé
que el viento nocturno
trajera hasta mi tu voz...
tu voz que de a poco
frente a tus ojos me llevó
y como un extraño más
hablar contigo, recitar,
reír, divagar
y compartir contigo
el paraíso de tu ciudad.
Desde ahí, en mí,
algo nuevo se forjó
sin yo darme cuenta
poco a poco me envolvió,
como si la luna a mi favor
alumbra mi alma
con la fuerza de su esplendor
llevándome hasta ti
haciéndome por fin sonreír...

1 comentarios:

Anónimo dijo...

boinadescalza.blogspot.com

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