Cualquier noche de enero


Es de noche, el reloj marca las diez
la ventana a medio abrir, las luces sin encender.
Mi gato duerme en paz sobre el cómodo diván
y de fondo discretamente suena Pedro Aznar.
Sobre la mesa se enfría una taza de café,
decido salir a la noche y un cigarro encender.

Afuera el aire fresco se torna acogedor,
y la luna desde arriba me ilumina cual farol.
También como luciérnagas, se logran contemplar
las luces más pequeñas que iluminan la ciudad.
Mientras fumo mi cigarro a lo lejos logro escuchar
el encuentro de la arena con las olas del ancho mar.

Miro mi cigarro, se tarda en consumir
no hay prisa, me tomo el tiempo, no quiero ir a dormir
Suspiro y miro al cielo, esperando poder encontrar
el dibujo de los sueños que me empeño en rescatar
(...sueños que te llevaste cuando decidiste marchar...)
"Las cosas pasan por algo", me digo para concluir
mi cigarro se ha consumido, ya es hora de partir

Tras de mi cierro la puerta y observo la quietud,
de mi casa en penumbras y su silencio cautivador.
La música se ha detenido, el reloj sigue su caminar,
la taza fría de café y mi gato siguen en el mismo lugar...

Tanto sosiego, tanta soledad
no son motivo alguno
para lograrme intimidar
lo único que lamento,
medito antes de dormir,
que en noches como estas
deseé que estuvieras aquí.

...o en cualquier noche de enero,
como la luna,
fiel, siempre junto a mi...

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Mira...pero que fácil es conocerte a través de lo que escribes. Me incita a ir a tu encuentro, en donde estés, y compartir las noches, aquellas como las que describes.
Maravilloso!

Anónimo dijo...

negrita que quieres que te diga, esa alma de poeta tuya ha logardo expresar en palabras tus mas intimos pensamientos, y sabes??? esto te te hara bien a ti y tb a los que de una u otra manera estamos contigo. "La Negra"

Publicar un comentario